Mari Montes – Cada vez que un jugador da positivo por sustancias prohibidas, aparece un fanático de Pete Rose a decir que el extraordinario jugador debe ser perdonado. Es automático, si alguien usó esteroides, “Charlie Hustle” debe entrar en Cooperstown.
Esta cronista, sin duda gracias a los años, ya no cree en condenas de por vida, la sentencia de Bart Giamatti podría ser revisada y Rose regresar, con sus 4.256 hits a la historia de donde no puede ser borrado porque está inevitablemente vinculada al beisbol. Sin embargo es preciso ubicar los hechos, porque la verdad es que las faltas que cometan los demás no exculpan al “Rey del hit” de su terrible pecado contra el juego.
Estoy en absoluto desacuerdo con el consumo de sustancias que mejoran el rendimiento, coincido con quienes han sido duros críticos con el perdón de 50 juegos a Manny Ramírez y creo que la decisión que exculpó a Ryan Braun no despejó las dudas.
La dirigencia del beisbol tiene que ser firme para eliminar el uso de los esteroides que enlodan récords y figuras, pero eso no le quita razones a la decisión de Giamatti, basada en una investigación que demostró que apostó en el beisbol.
Lo de Rose no fue “una simple apuesta”, desde que el beisbol existe, la lucha contra las mafias de apostadores ha sido incesante, una pelea a favor de mantener, como dijo Norman Chadwick en el siglo XIX, “el juego limpio”.
Cuando apareció el dinero, aparecieron esas mafias y en sus primeros años hubo que expulsar a quienes se vincularon con los apostadores, Rose no fue el primero, esperemos que sea el último. No solo fueron los Medias Blancas o “Negras” de “Descalzo” Jackson en 1919, a finales del XIX varios hombres de un equipo de Nueva York reconocieron haber arreglado juegos y otra historia recuerda que los Louisville Grace perdieron sospechosamente 7 juegos en fila y más tarde 4 jugadores aparecieron con ropa cara y costosos relojes. Entre los implicados estaba el lanzador Jim Devlin, quien pidió indulgencia inútilmente, fue expulsado para siempre.
Pero el juego sobrevivió a Devlin, Joe Jackson y los otros siete y también a Rose, el más prolífico hiteador de la historia, inolvidable, pero no tan grande como el beisbol, su inmensa estatura le da mayor dimensión a su falta, aunque otros también sean pecadores, esas faltas no lo absuelven.






Hola Mary, soy Yader Valle, periodista deportivo nicaraguense, resido en Managua. Quisiera saber si me puedes dar autorizacion para usar tus brillantes trabajos para publicarlos en una revista impresa llamada DEPORTES que tengo en mi pais. Saludos.