El sexto juego de la Serie Mundial 2011, entre los Rangers de Texas y los Cardenales de Saint Louis, nos regaló quizás, el mejor partido de un Clásico de Otoño, al menos en los últimos cinco años. Por primera vez, desde el 2002, la final de la temporada de Grandes Ligas, alcanzó un séptimo y decisivo desafío. En aquel entonces, fueron los Angelinos de Anaheim, los que se coronaron campeones sobre los Gigantes de San Francisco.
David Freese, el mismo que en la temporada bateó para promedio de 297 puntos, con 10 cuadrangulares, se ha convertido en un héroe, probablemente inesperado, cuando forma parte de una alineación que cuenta con Albert Pujols (3 MVP), Lance Berkman, (Regreso del Año 2011) y Matt Holiday (All Star en 5 oportunidades). El antesalista de los Cardenales, acumula un average de 313 y no pudo escoger un mejor momento, para estrenarse como jonronero en esta Serie Mundial.
Después de 19 carreras y 28 imparables, habrá un Juego 7, por lo cual todo aquel que sienta admiración por el béisbol, debe estar agradecido. Ahora, analicemos lo acontecido este 27 de octubre de 2011.
Ambos conjuntos, empataban a 4 carreras después de igual número de entradas, luego Texas comenzó a tomar ventaja y en el noveno inning, con pizarra de 7 por 5, los Rangers, estarían a sólo un out, mejor aún, solamente a falta de un strike, para conseguir su primer campeonato en el mejor béisbol del mundo. Los Cardenales, con todo su público que abarrotó el Bush Stadium, jamás desmayaron y es que después de todo, estamos hablando de un equipo que se encontraba eliminado en las últimas dos semanas de la campaña regular y milagrosamente, se clasificó a los Play Offs, por la vía del comodín.
Parece ser que St. Louis, está destinado a robarle la gloria a los demás. Basta con recordar, que además de arrebatarles el comodín a los Bravos de Atlanta, los rapaces, terminaron con los Phillies de Philadelphia, considerados, como los mejores de la Liga Nacional y favoritos al título. Si bien, el conjunto del estado de Missouri, ha robado los sueños de muchos, David Freese, es el principal culpable de que ahora también, este muy cerca de acabar con la ilusión de los texanos, quienes buscan colocarse su primer anillo como monarcas de la gran carpa.
Con dos strikes, Freese, conectó por lo más profundo del jardín derecho, para “bañar” a Nelson Cruz, quien se lastimó en la jugada, tratando de atrapar la pelota. Así, en el noveno episodio, los locales igualaron la pizarra ante el cerrador rival, Neftali Feliz, quien hasta ese momento, no había arruinado ninguna oportunidad para salvar, en la postemporada. Pañuelos Blancos, Pancartas y un grito que decía “Freese”, que si aplicamos el tradicional juego de palabras de la cultura estadounidense y cambiamos la “s” por una “z” y le agregamos un “d” (freezed), se traduce como “congelado”, y permite describir el estado de ánimo de los jugadores de los Rangers en ese momento.
Era justo entonces, que el partido se fuese a entradas extras. Más nervios, más ansiedad y más emoción. Pero, paradójicamente, fue la neutralidad y concentración de los jugadores los que hicieron del décimo inning, el mejor del partido. Primero fue Josh Hamilton, actual MVP de la Liga Americana, hasta que en noviembre se dé a conocer el nuevo ganador de esta distinción. El tercer bate de los texanos, disparó cuadrangular inmenso por el jardín derecho para darle ventaja de dos carreras a su equipo. Había una alegría, pero a la vez, tensa calma.
Nuevamente, en el cierre de ese capítulo, Saint Louis, manufacturó una carrera para colocar las acciones 7-6 y llegaba Albert Pujols al plato, pero seamos honestos, TODO EL MUNDO, sabía que el dominicano sería boleado intencionalmente. Así fue, pero quizás lo que el manager de los Rangers, Ron Washington, no tuvo en cuenta, fue que el relevista, Scott Feldman, tenía que enfrentar a Lance Berkman, quien no defraudó y con sencillo al central, igualó nuevamente el encuentro.
Ya el momentum, era de los Cardenales, y con un swing de David Freese, los campeones de la Liga Nacional, forzaron el “bonito”, el “maravilloso juego número 7”, que también tendrá como sede, el Bush Stadium. Después de terminado el cotejo, hay que agradecer a Dios, por el privilegio de ver partidos como éste, un juego que por su alta carga emotiva y por la excelencia de dos equipos que dejaron todo en el terreno, se podría comparar a aquél sexto encuentro de la Serie Mundial de 1975, cuando Carlton Fisk y los Medias Rojas de Boston, dejaron en el terreno a la “Máquina Roja” de Cincinnati.
Gracias Rangers. Gracias Cardenales. Gracias béisbol… Por existir.
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