Rangers Ballpark cerró sus puertas hasta la próxima temporada
Octavio Sequera
Olvídense de Broadway, Hollywood, La Scala y cualquier otro escenario artístico utilizado en el mundo, para la escenificación de emotivas historias, y quizás, consideren a un estadio de béisbol de Grandes Ligas, como el mejor lugar, para reunir emociones que van desde una carcajada, un buen susto y hasta unas lágrimas.
De seguro, en el 2011, el Rangers Ballpark en la ciudad de Arlington, casa de los Rangers de Texas, ha estado rodeado de todos los posibles elementos que hacen de éste, un año inolvidable. Durante la temporada regular, el equipo sufrió la trágica muerte Shannon Stone, un fiel aficionado que cayó desde los asientos del jardín izquierdo tratando de atrapar una pelota. Desde entonces, la familia del fanático ha recibido compensaciones por parte del equipo y en el inicio de la postemporada, la organización rindió un minuto de silencio en honor a Stone.
La tragedia se convirtió en inspiración, para un equipo lleno de poder, velocidad, buena defensa y un picheo clave para ganar los partidos. ¿Qué mejor momento que la Serie Mundial, para revivir el drama? Si duda que el quinto juego del Clásico de Otoño 2011, será recordado por su carga emotiva. La serie empatada a 2 victorias, los Cardenales de San Luis, con ventaja de dos carreras y su mejor lanzador, Chris Carpenter, sólido en la lomita. De repente, todo comenzó a cambiar, con un swing del joven Mitch Moreland, quien desapareció la bola por el jardín derecho, para colocar las acciones 2-1. Sin embargo, la alegría se venía a menos, porque los innings pasaban y los Rangers aún estaban abajo en la pizarra. En la parte baja del sexto episodio, Adrián Beltré, quien juega su primera temporada con Texas, leyó perfectamente una curva de Carpenter y con una rodilla en el suelo, conectó cuadrangular solitario por el Left Field, para empatar las acciones a dos rayitas.
Pero el drama creció y de qué manera en el cierre del octavo inning, cuando con dos corredores en las almohadillas, David Murphy conectó por el medio del campo y la pelota golpeó la pierna del relevista Marc Rzepczynski, quien sin querer desvió la bola al punto de que el segunda base, Nick Punto no pudo completar el out en la inicial y los texanos colocarían tres corredores a bordo. Si tan sólo el batazo de Murphy, hubiese sido tres centímetros más a la izquierda, San Luis hubiese realizado un doble play, para terminar con las amenazas de los locales.
Con el “momentum” de su lado, era sólo cuestión de tiempo para que Texas le diera la vuelta al partido. Mike Napoli, héroe del cuarto juego con cuadrangular de 3 carreras, volvió a erigirse como la gran figura, al sonar doblete impulsor de las dos rayitas que a la postre, sentenciarían el triunfo de los Rangers.
Pero para celebrar había que esperar y vaya que espera!. Neftali Feliz, llegó al montículo con la misión de sacar los tres outs finales. El inning no comenzó nada bien, cuando el lanzador golpeó en la espalda a Allen Craig y le llegó el turno a Albert Pujols, con la posibilidad de empatar el encuentro. ¿Pujols? ¿El mismo que en el tercer partido pegó 3 cuadrangulares e impulsó 6 carreras? ESE MISMO!.
Fue un turno de leyenda, una épica batalla, coreada por el unísono suspiro de la afición local, que en cada lanzamiento se hacía sentir. Después de estar con cero bolas y dos strikes, la cuenta se fue a 3-2 y el nerviosismo no era apto para cardíacos. El duelo llegó a su fin, después de tres fouls de Pujols, cuando el “slugger” de San Luis, abanicó una recta en la esquina de afuera a 97 millas y para la alegría de los Rangers, Mike Napoli demostró su potente brazo al sacar out en la segunda base a Allen Craig, quien había salido al robo.
Después de una jugada así, parecía que Feliz retiraría a Matt Holiday fácilmente, pero éste no fue el caso. El jugador de los Cardenales, sacó el boleto y nuevamente, los visitantes tenían el empate en el home plate, en el bate de Lance Berkman, elegido recientemente, como el “Regreso del Año de la Liga Nacional”. No obstante, el cerrador de Texas, ponchó al zurdo de San Luis, claro con más drama, porque la pelota se escapó y el out 27 se completó en la inicial.
Así, se vivió el último partido de este 2011 en el Rangers Ballpark en Arlington, un juego que será recordado por mucho tiempo y que siempre estará presente entre los partidos más memorables en la historia del béisbol de Grandes Ligas.
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Creo que lo mas justo sería que los Rangers se proclamaran campeones de las grandes ligas, el año pasado no pudieron conseguirlo mediante los Giants, pero este año lo merecen.
Es una franquicia que va a mas, y tiene que conseguir su premio.
LaRussa también recordará el último juego por un largo tiempo.
Un saludo desde España, seguidor de grandes ligas y, felicidades por tu blog.
que maravilloso comentario solo leerlo me lleno de emocion mas que una narrativa es una demostracvion de talento,cualidades innatas y profesionales que deberian ser tomadas en cuanta para cualquier medio televisivo y de prensa escrita felicitaciones sr. octavio sequeera le auguramos desde aqui mucho exitos…caracas venezuela