Mari Montes – Es sabido que los beisboleros, para explicar que alguien está muy mal, grave, muy cercano a morir, dicen: “Fulanito de tal está en tercera y batea… (aquí ponen al mejor bateador del momento).
La primera vez que le escuché la frase a mi papá, el bateador de turno era el panameño Rod Carew, ganador de siete títulos de bateo en las Grandes Ligas.
La descripción de la gravedad siempre es igual, el enfermo está en tercera, muchas veces y casi siempre sin out y viene a consumir turno un habilidoso bateador…supongo que alguna vez fue Pete Rose y antes Ty Cobb y Honus Wagner.
A mediados de los años ochenta el “verdugo” capaz de hacer que el hombre anotara fue Tony Gwynn, uno de los mejores bateadores de la historia del juego. No porque lo digan sus números; su impresionante .338 de average de por vida, los 3.141 imparables que dejó registrados, los 8 campeonatos de bateo que consiguió, las 15 participaciones en Juegos de Estrellas, las 319 bases robadas o los 5 Guantes de Oro que ganó como jardinero, sino porque todo eso ocurrió gracias a su inteligencia, rigor, disciplina, constancia, condiciones físicas, talento y videos…
Gwynn fue uno de los primeros bateadores que utilizó el video como herramienta para mejorar su destreza con el bate. Pasaba horas estudiando su swing, analizando cuáles lanzamientos le hacían daño y cuáles conectaba mejor. Estudiaba a los lanzadores que enfrentaría y se dedicaba a superarse a si mismo de un turno al otro.
El 28 de junio de 2001 Tony Gwynn anunció que se retiraría al terminar la temporada y en 2007 ingresó al templo de los inmortales con el 97. 6 por ciento de los votos de la Asociación de Escritores de Beisbol. Pertenece a la misma “Clase de 2007” de la que también es miembro Cal Ripken jr.
Fue un jugador extraordinario y además un pelotero ejemplar fuera del estadio, cualidad reconocida con los tres premio que otorga MLB a quienes destacan por su calidad humana. Ganador del premio “Roberto Clemente” otorgado a los jugadores que han demostrado solidaridad con la sociedad. También el “Lou Gehrig” que se le da a quienes además de ser extraordinarios jugadores, trabajan fuerte en beneficio de su comunidad y el “Branch Rickie” que también premia a quienes participan activamente en programas sociales.
Padeció cáncer y así como hacía con los pitchers contrarios, resultó el ganador. A principios de este año, los beisboleros recibimos la buena nueva de que Tony Gwynn salió airoso en el difícil turno.
De Tony Gwynn “Mister Padre”, dijo Bruce Bochy “Fue uno de los mejores jugadores que he visto, y fue probablemente el más inteligente y más dedicado”.
Así que ya puede usted imaginar cómo está el paciente, si escucha que dicen, como se dijo alguna vez: “está en tercera y batea Tony Gwynn”…
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