Siete premios Cy Young, cinco veces lanzador del año, Jugador Más Valioso en 1986, año en el que también fue nombrado jugador del año de las ligas mayores, esto y mucho más en una carrera de 24 años que dio inicio en 1984 y que parece haber terminado victima de uno los capítulos más obscuros en la historia del béisbol de grandes ligas.
Roger Clemens no es un jugador cualquiera, durante su más que gloriosa carrera, vistiendo los uniformes de Boston, Toronto, Nueva York y Houston, se convirtió en un jugador mucho más grande que el juego, lo que hace de su aparición en el desafortunado informe Mitchell un atractivo enrome para la prensa y lo convierte en una presa enorme para la cacería de los medios y los cazadores de brujas.
Sus 354 victorias lo convierten en el segundo mejor ganador de la época moderna del béisbol, solamente detrás de Warren Spahn y en el octavo de todos los tiempos, pero los otros siete lanzadores jugaron en épocas diferentes en las que los abridores tenían una mayor cantidad de decisiones al año, no es que diga que las épocas son mejores o peores, solo digo que son diferentes y ese es el leitmotiv de este artículo.
Salvando las distancias, ha habido descubrimientos en la historia que han mejorado sensiblemente el rendimiento de los jugadores, en lo años 20’s se mejoró la fabricación de las pelotas de béisbol lo que ayudó a que jugadores como “Babe” Ruth y Hack Wilson conectaran 60 y 56 jonrones mientas que una década antes “Home Run” Baker fuese campeón de jonrones con apenas doce en toda una temporada y el record de 27 de Ned Williamson de 1884 duraba 37 años y nadie habló de anular los records de los beneficiados.
En mayo de 2007 apareció la siguiente noticia: “La Agencia Mundial Antidopaje (WADA) estudia volver a prohibir el uso de cafeína, después de que el capitán de la selección de rugby de Australia, George Gregan, revelara que él y varios integrantes del equipo nacional usaban tabletas de cafeína antes de los partidos importantes… la cafeína puede mejorar el rendimiento de los atletas más de un 7 %”. Lo cual me llamó sumamente la atención, puesto que uno de los más grandes íconos del béisbol, el “Yankee Clipper” Joe DiMaggio o “Mr. Coffee” pseudónimo que le llegó por las increíbles cantidades de café que consumía dentro del dogout y por haber prestado su imagen a una compañía de café del mismo nombre. Y me pregunto yo, si Joe DiMaggio pudo tomar la suficiente cafeína como para mejorar su rendimiento, ¿por qué nadie pide que le quiten todos sus records?
Otro caso mucho peor es el de Dwight Gooden el cual consumió drogas de las más duras, como cocaína y marihuana, entre otras y nadie nunca pidió que al moreno ex lanzador le fueran arrebatados sus premios como Novato del año de 1985, Cy Young y lanzador del año de 1985, ¿por qué nadie dijo nada tampoco? ¿y se acuerdan de su compañero de equipo y andanzas en las drogas? Darryl Strawberry pues nadie dijo nunca nada de que el muchachón devolviera su premio al novato del año 1983, ¿me captan?
Lo malo es que nada de lo que estoy diciendo estaba prohibido en su momento, ni la bola salidora de Ruth, ni el café de Di Maggio, ni siquiera las drogas de Gooden y Strawberry, ¿por qué tienen que satanizar lo que supuestamente hizo Clemens?
Y lo peor es que el informe alborotó cosa, porque muchos han pedido la cabeza de Roger, pero no hay nada que pueda ligar a Clemens con los esteroides, salvo la acusación de McNamee, el cual dijo que había inyectado a Clemens HGH durante las temporadas de 1998, 2000 y 2001 años en los que el uso de esta sustancia no estaba prohibido.
Entonces gracias al infame informe Mitchell, Clemens está siendo juzgado por la opinión pública por un crimen que nadie ha demostrado que cometió y que no era un crimen y el soberano, guiado por la prensa sensacionalista pide su cabeza y sus premios. Mucho me gustaría que los abogados del “El Cohete” pudiesen demandar al ex congresista, para que el béisbol deje de buscar en el pasado y que siga los lineamientos de Bud Selig, en mejorar lo que viene y no quedarse en los años en los que ahora es delito no lo era.
Tengo la impresión de que el caso de Clemens y el de todos los jugadores de esta generación estriba en que cada generación en el béisbol, el deporte y la vida tiene diferentes condiciones ambientales y tecnológicas que hacen que cada día las exigencias físicas y las capacidades del ser humano crezcan por lo que sin duda alguna Clemens es el mejor lanzador de su generación, aunque mi fuero interno me asocia más con Greg Maddux y Barry Bonds es el mayor jonronero de todos los tiempos, al menos hasta que A-Rod lo alcance y eso no puede ser discutido aunque los medios hayan pretendido hacer un circo de esto.




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